Consejos de Mi Entrenador
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Limpieza de manchas: No la metas en la lavadora. El movimiento y el detergente pueden pelar la capa impermeable interior. Usa un paño húmedo con agua tibia y un poco de jabón neutro para limpiar las manchas exteriores.
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Cuidado de las cremalleras: Las cremalleras estancas son más rígidas. Si notas que cuestan de abrir, no fuerces; limpia los dientes con un cepillo de dientes viejo para eliminar polvo o arena. Puedes usar una gota de lubricante de silicona específico para que deslicen como el primer día.
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Secado post-lluvia: Si se moja, vacíala completamente y déjala secar abierta a la sombra. Nunca la guardes húmeda ni la seques con calor directo (secador o radiador), ya que el calor puede derretir los sellados térmicos de las costuras.
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Mantenimiento del tratamiento (DWR): Con el tiempo, el agua dejará de «resbalar» por fuera. Puedes recuperar la impermeabilidad aplicando un spray hidrofugante específico para material técnico cada 6 meses.
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Carga inteligente: No fuerces la capacidad de la mochila. Si las costuras están siempre en tensión máxima, los microagujeros de la costura se agrandarán y por ahí acabará entrando agua aunque el tejido sea impermeable.
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Adiós a los olores: Si guardas ropa sudada o zapatillas, deja siempre un sobre de gel de sílice o un pequeño saquito de carbón activo en el fondo para absorber la humedad y evitar que la mochila huela mal por dentro.


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